martes, 7 de abril de 2009

PRIMAVERA

Entiendes del jardín su hermosa canción?
la que desciende desde la colina, en ese instante
en que los árboles enseñan sus flores;
¿Ves como resplandecen perfumadas e intensas
por los laberintos del jardín de la tarde?
Ya los brotes dejan el corazón de las raíces
y se hace el campo albergue de la primavera
y los árboles, en vano, derraman sus lágrimas
que son como canciones de sueños al aire.
El asombro se calma en profundo suspiro
cuando aparece intenso el árbol brillante
bajo la luna creciente que se mira en los ríos.
En un lecho de pétalos, con paredes de nubes
plena de luz la cúpula, resplandece el paisaje.
Así es la canción que cae como el rocío:
primero cielo, luego gloria y después, olvido.

¡Ah! ¿Qué es lo que cantan los sueños al aire?
¿Qué melodías son estas? Suenan como susurro
del viento entre los árboles, de la mañana fresca.
¡Que bello y hermoso! es su canto encendido,
traspasa la cúpula elevada y magnífica
de cuatro amaneceres despidiendo las sombras
trasformada en esfera dorada de nubes.
No hay canción más dulce al delicado oído
que el aire entre las hojas, el nativo aire
cuando juega enredado en las ramas del árbol.

Sobre alas de pétalos, en delicada música
se une a la danza de placentera armonía
la campana que palpita con solemne sonido.

Sobre cada paisaje de gentiles caminos
bajo el dulce mirar del hermoso cielo,
vuela a través del éter y silenciosamente
la eterna hermosura de los bellos sueños.
¡Oh, la más hermosa visión, la más sublime!
de la hierba, el rocío y la temprana alondra
la de los pensamientos en forma de ramas
que murmuran al viento por la ventana abierta.
Es como si el paisaje se bebiera así mismo
sin dejar una gota en la aturdida copa,
sorprendido en sí mismo de dejarla llena.
¡Quédate en las esferas del espacio celeste,
en tu dominio verde para beber la lluvia!,
que tú memoria no me convierta en sombra,
por estas colinas por donde van los sueños.

Yo crecí hasta la altura de la flor un día
por el lado del alba, con los ojos sin sueño
con las flores que mueren frente al horizonte
de hermosa locura que ocultan las nubes
y me siento aquí, clavado eternamente,
en estos paisajes donde siempre regreso.