sábado, 6 de diciembre de 2008

Úrsulas. Campo de San Francisco







La idea de recorrer las calles hasta llegar a los rincones recoletos de la ciudad es la idea de hacer un viaje interior. Salamanca es una ciudad interior por el carácter de sus moradores, la intimidad de sus calles, el aire de ciudad ilustrada. Aquí el exterior es el resultado del interior.

Los elementos arquitectónicos son la luz y la sombra, el muro y el espacio. El ordenamiento es la jerarquía de los fines, la clasificación de las intenciones.
Con la lentitud que transcurre el infinito, la mirada, llena de luz, golpea la piedra como un destello de lo sagrado. En las horas de los hombres el lugar es una página de piedra luminosa, abierta a las manos y a los ojos de los que quieren penetrar en sus secretos.

Recinto de la memoria, lugar para el abrazo con D. Miguel, de mirada silenciosa
atravesada por el tiempo que en el devenir cotidiano es huella de lo eterno, memoria de las noches y los días.

Ciudad del tiempo, resplandeciente crisol donde cada cual refiere su hermosura y
encuentra la luz que la ilumina en esta brecha abierta al infinito de los árboles del romántico Jardín de San Francisco

¿Acaso están los pájaros perdidos en este paraíso?
¿O acaso las almas han trocado su aliento en nuevas voces y nuevos silencios?

Lo efímero y lo eterno, la luz y la sombra, el muro y el espacio asoman como símbolo
de un instante interior eternizado.

Albergarse entre estos muros de piedra, es entregarse a percibir el mundo, a soñarlo con el ligero rumor de soles y de estrellas, de recuerdos sin fin.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Ángel Campos, en el recuerdo


Recuerdo de un silencio largamente extendido.

Te confieso mi asombro/ Si bien -al recordar despacio/ cómo contemplas con holgura /lo falso de la sala donde/de repente sobre tus hombros/ la delicada sombra tomó forma-/ nada puedo contra la habilidad / certera que en reducido margen/ domina soberana ámbitos en olvido
ÁNGEL CAMPOS PAMPANO. Zurguén 1978. nº 2

Los recuerdos acuden desde un silencio largamente extendido. Acuden como acude la muerte por los recovecos fríos del otoño teñido de invierno y con la tristeza de una pérdida que no por lejana la siento lejos Hoy miro el silencio y observo su ausencia...
Ángel Campos Pámpano es, y así será para siempre, el nombre de un poeta ligado a Salamanca, como lo fue a Lisboa o a su Extremadura natal.
Un poeta de vocación exacta, su esencia lírica estaba unida al alma humana. "Siento caer la luz / no sé si dentro o fuera de mis ojos / pero sobre el mismo paisaje / de infancia / estremecido"
Un poeta comprometido con su tiempo, con su quehacer poético y con el mundo que le rodeaba, animador de proyectos editoriales que quizá comenzaron con la revista “El Callejón del Gato”, en Salamanca.
Precisamente le conocí hace exactamente treinta años, en nuestra ciudad, donde estudiaba Filología. Aníbal Núñez le acercó un día a una de aquella reuniones que hacíamos un grupo de amigos locos de la creación literaria (tertulias de tarde en el Alemania 43, cafetería ya desaparecida y que guardó los secretos de nuestros poemas). Como el café de aquellas tardes sus palabras, su forma de hablar -honda, afectuosa- pervivirá para siempre, bajo su brazo traía el primer número de aquel proyecto editorial (El Callejón del Gato) que se manifestaba como apoyo a la creación literaria de un grupo de escritores. La misma intención y los mismos principios que impulsaban “Zurguén”, revista de poesía, en la que estuvo desde el principio con sus poemas y con los de Ricardo Reis (Fernando Pessoa). Revistas hechas con poemas y artículos que eran nieve o sudor: fluidos naturales que no sabrían qué hacer en los archivos y necesitaban expresarse en forma de poemarios agresivos no de corte bélico sino de una agresividad interna revitalizadora al escuchar y de fácil comprensión de los internos motivos de la actividad literaria. Agresivos en tanto en cuanto eran vehículos de conocimiento para hacer comprender que el artista no es un muerto complaciente.
Aquellas revistas nacían del esfuerzo y de la necesidad de expresión de grupos espontáneos. Si su principio eran personas universitarias nunca tuvieron su inicio en las aulas de nuestra Universidad, cumplieron la misión para la que fueron creadas y hoy me han permitido traer al recuerdo a Ángel Campos, poeta y compañero de esperanzas. Su recuerdo permanecerá siempre en el corazón de los que le conocimos.
Ponho na altiva mente o fixo esforço/ Da altura, e à sorte deixo,/ e as suas leis, o verso/ Pongo en la altiva mente el fijo esfuerzo/ de la altura, y a la suerte dejo, / y a sus leyes, el verso. Ricardo Reis (Fernando Pessoa) – Ángel Campos ( Zurguén – 3 1980.
Muchos años después volví a encontrarme con Ángel Campos y quedó el compromiso de encontrarnos en Lisboa. Quedará el recuerdo largamente extendido, ya, para siempre y sus versos.

sábado, 22 de noviembre de 2008

jueves, 21 de agosto de 2008

Salamanca. Campo Charro

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.




viernes, 18 de abril de 2008

Clara

Cumples ventidós años, tu aniversario despierta hacia el cielo
cuando oí cómo hacía señales la mañana
Con la oración del agua y el canto de los pájaros, con los ruidos de la ciudad que despertaba
para que en un segundo me pusiera de pie
y echara a andar por sus calles todavía dormidas. Tu cumpleaños empezó con los pájaros acuáticos
y con pájaros de árboles alados que volaban tu nombre
sobre los cielos y los blancos caballos
me levanté sobre esta lluviosa primavera
y eché a andar en el chaparrón de todos mis días,
y aun estaban cerrados los portales de la ciudad, mientras se iba despertando.

Toda una primavera de alondras en una nube rodante y las orillas de las calles desbordaban de mirlos silbadores, eran climas amigos y dulces cantores
que han llegado de pronto hasta esta mañana en la que yo escuchaba cómo se escurría la lluvia; el viento soplaba en el bosque, muy lejos, de mis pies.
pero todos los jardines de primavera y de verano florecían en los cuentos fantásticos
y debajo de la nube invadida de alondras.
Allí podía yo maravillarme.
tu cumpleaños es hoy y el tiempo gira alrededor, baja por el aire cambiado y por el cielo alterado de azul fluye de nuevo una maravilla de primavera

martes, 26 de febrero de 2008

a la sombra del almendro



Por decir algo, digo que un mar lentísimo se aparece
como en sueños y que un día sin nubes cae en el horizonte, como un gran pez dorado en las redes del tiempo. La primavera trae sobre la montaña un incendio de luz y, en vano, el agua saca de las llamas inútiles espadas de diamante. La sombra, verde y rosa, baja de los almendros y se instala, y se aquieta aquí cerca, donde una lenta voz, desde hace cierto tiempo, aparece y repite su canción.

Se deshojan las flores en los viejos campos que la maleza ha cubierto de angustia, y los retoños lloran, y el almendro ha dejado caer, en su agonía, sus flores. Y, sigilosa, la muerte ronda furiosa sobre los árboles, mientras las horas bañan de soledades las laderas.
Los campos extensos se convulsionan con el viento. Y contemplo la quietud
entremezclada con las diversas formas, que arrullan la calidez de la espesura… Y a mí, que os miro sin daros cuenta, me dais vida, y grito en silencio aquello que sin querer me provocáis... porque alzando los ojos... veo la desnudez de la luz que de vosotros brota.


jueves, 14 de febrero de 2008



Sabrás que te amo

Sabrás que te amo,
en el silencio de este amor calmado...
en la agonía de la espera eterna...
cuando notes que estoy siempre a tu lado...
Sabrás que te amo...
Por mis mil “te quiero” tan callados...
por los días de silencio, en que con mi pensamiento
te envié mil veces dichas... te amo...
Sabrás que te amo...
cuando de mis labios recibas
solo bendiciones...
Sabrás que te amo...
cuando estoy nervioso y no se que mas decirte...
cuando mi voz calla
y mis adentros te gritan que te amo...
Sabrás que te amo...
cuando pase el tiempo
y notes que estoy en tu vida...
en la forma más callada y menos prevista...
Sabrás que te amo...
Cada vez que leas mis poemas...
cuando veas que sigues siendo mi alegría
y mi más honda pena...
Sabrás que te amo...
cuando en tu mas placido sueño...
yo llegue hasta ti
y en un leve eco te vuelva a decir te amo...

viernes, 8 de febrero de 2008

ESCALERA

¿Cuántas escaleras hay en el mundo,
de madera, de piedra, de humo,
que no llevan a ninguna parte?

lunes, 28 de enero de 2008

la ciudad de la memoria


La ciudad quedó vencida irremediablemente con sus recuerdos, símbolos y fetiches, como memoria abolida de las cosas, en ella nos queda sólo la mirada de los objetos transitorios, pero los objetos como las cosas, desalojadas del recuerdo, amputadas en su esencia, son efímeras. El cuerpo del hombre hace tiempo que fue arrojado del edén urbano y hoy su alma ya divaga por las geometrías de la angustia, entre colinas de rojas arcillas y menhires de transparente celofán.