miércoles, 26 de septiembre de 2007
a Belén
No nos perderemos en la tristeza
cuando el mar y los naranjos se desnuden
con desesperada y torpe lentitud
en uno de sus extranjeros besos.
No nos olvidemos del silencio,
pues no hay sombras
ni exilios
ni paraísos
ni espejos jugando con el futuro
cuando siento tu piel y tus suspiros
resucitar en mis sueños.
No quiero hablar nunca más el lenguaje de los ríos,
no.
No quiero ser fuego derrotado,
ni deseado sabor
para no manchar los caminos
incendiados
por nuestros cuerpos,
ni quiero romper nuestros abrazos
con la sangre sonriente de los ángeles,
en el otoño
viernes, 21 de septiembre de 2007
sábado, 21 de julio de 2007
La tarde, las acacias, los recuerdos...
los aires del fogón, abierta la espesura de la duda,
la meseta exhalando olores a romero,
la casa abierta, la puerta resultando
una larga transición hacia el olvido.
Todo dispuesto en el juego de los astros,
Para la vida infinita, aire en plenitud,
De sensaciones vanas, de platas amarillas
Que arropan el crepúsculo de un gran horizonte.
La tarde de avenidas, sin fin, hacia lo oculto,
Que llevan a la noche
De sombras cambiantes y cambiantes guiños,
De luces de neón, de incendios agitados…
Noche con balcones de luces encendidas,
Sin fin, del alma, oscura y fría.
martes, 17 de julio de 2007

MORIR SOÑANDO
Último poema de Unamuno, muerto el 31-XII-1936
Au fait, se disait-il a lui-même, il parait que
mon destin est de mourir en rêvant.
(Stendhal, Le Rouge et le Noir, LXX,
«La tranquillité»)
Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.
Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?
¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:
¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?
Miguel de Unamuno
28 -día de Inocentes- de diciembre, 1936.


