sábado, 4 de septiembre de 2010

Ciudad de luz

Cada rayo de luz que traspasa el cristal,
hace visible
la invisible transparencia del día.
En la soledad el viento suave azota los árboles
y se desnuda de pájaros el horizonte.
La ciudad, tras el cristal
es una pirámide de luz
que deja caer su gran otoño sobre las avenidas.
Incendiada se hace abanico invisible
para mi deseo.
Intacta, bajo el tacto azul de la mirada,
alzada sobre el asfalto,
se hace Eternidad de piedra, irreal hasta el sueño.